La prisión permanente revisable ‘es una mala solución de política criminal’, según el director del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Policiales de la UAH

Jueves 8 de Febrero del 2018
  • Enrique Sanz opina sobre esta medida tipificada en el Código Penal y en plena actualidad y señala que los niveles de seguridad en España ‘no amparan la necesidad de penas tan severas, incapacitantes y segregativas’

Alcalá de Henares, 8 de febrero de 2018. La prisión permanente revisable es una de las medidas más cuestionadas en los últimos tiempos a nivel político y social. El director del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Policiales de la UAH y profesor de Derecho Penal, Enrique Sanz, estima que ‘es un instrumento innecesario y excesivo, con serias dudas acerca de su constitucionalidad’.

‘Su escasa fiabilidad hizo que desapareciera de nuestro Código Penal, por ineficaz, hace más de un siglo y después de su inclusión en este Código, en el año 2015, se cuestiona por alejarse de los fines de reinserción asignados constitucionalmente a la pena privativa de la libertad y por causar daños innecesarios en la persona del penado. Es cualitativa y cuantitativamente una mala solución de política criminal’, agrega.

El experto afirma que España es de los países más seguros del mundo, con escasa incidencia de delitos muy graves ‘y esa realidad no ampara la necesidad de penas tan severas, incapacitantes y segregativas, con las consecuencias negativas que acarrean para la persona y también para el sistema penal, porque ofrece grandes dificultades para poner en marcha instrumentos motivacionales y de resocialización’.

Añade al respecto que ‘la prisión permanente revisable no es la solución contra un tipo de delincuencia grave muy escasa, ni contra la reincidencia, es tan solo un parche temporal. Incluso aplicando esa pena, el penado pudiera cometer delitos, o lo que es incluso más absurdo, tampoco disuade de cometerlos: esta pena surgió para luchar contra el terrorismo actual, el yihadista, pero no parece que disuada mucho a personas a las que no les importa incluso inmolarse para conseguir su acción criminal’.

En referencia a los fallos que se producen en el sistema, el experto de la UAH considera que ‘el éxito total no existe en las organizaciones humanas, porque el comportamiento humano no se puede predecir con total seguridad, aunque sí se puede intentar modificar en cierta medida. En este ámbito, una sola actuación o decisión que sale mal, ofrece un titular y primeras planas. Pero la noticia es la excepción; el éxito de la ejecución penal y penitenciaria es un éxito diario, con más de 60.000 personas presas. Sería comparable a la seguridad de viajar en avión’.

Además, recuerda que en el caso de España la Ley de Cumplimiento Íntegro de las penas, de 2003, es una norma ‘muy dura’. ‘Esta es, tan solo, una vuelta de tuerca más y un alejamiento más, si cabe, del principio resocializador que propugna nuestra Constitución’.